Inicio de andadura

Tras un tiempo perdido en tierras mexicanas, entre documentales y controlados tequilazos, y salvo una semana en Madrid, en la que me dio por seguir muy de cerca a los jóvenes del Papa para contarlo todo en un libro de próxima aparición, aquí estoy, también perdido, como siempre, pero nuevamente en Barcelona y dispuesto a hablar en voz alta si el demagógico impuesto de Robincalba, heredero directo de aquel otro Robin Hood, que nunca existió, me lo permite. Es como para volverse a México, a pesar de algunos de sus tiros que son más claros que ciertas maldades electoralistas. Aquí estoy, metido en una calurosa tarde en la que Manuel Trallero me acaba de invitar a comer un cuscus en compañía del también amigo Xavier Rius, terror de las mañanas catalanas.

 El lunes, entre otras cosas, volveré a verle los tirantes periodísticos a Alex Sàlmon, las tertulias con las nuevas gafas de Josep Cuní a Rafa Nadal, las corbatas verdes a Màrius Carol y las Américas a Albert Montagut. 

O sea, que todo esto es únicamente para decir que a partir de ahora o del próximo lunes intentaré estar muy despierto en esta nueva esquina.

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